Las relaciones entre África y América son antiguas y muy importantes para comprender nuestra historia. Casi siempre asociamos los contactos de estos dos continentes con el comercio negrero, que se inauguró a finales del siglo XV y se prolongó hasta finales del siglo XIX. Sin embargo, algunos investigadores, en especial los arqueólogos,afirman que los intercambios entre estos dos mundos se remontan a épocas anteriores a la llegada de Cristóbal Colón a América.
Numerosos científicos africanos enfocan lo sucedido en 1492 como parte de una serie de eventos de los cuales África nunca estuvo ausente. La hipótesis que pretende contactos africanos con América en tiempos precolombinos es una inquietud permanente que estimula nuevas investigaciones. Una conversación entre el gobernador de El Cairo (Egipto) con el rey de Mali, Soleiman Musa, durante su primer peregrinaje a lugares santos del Islam, en 1324, narra los esfuerzos de su predecesor, Mansa Aboubakar II, en torno a la exploración del océano Atlántico. Estos hechos podrían tener relación con la hipótesis propuesta en 1977 por el antropólogo Donald Lathrap, según la cual la agricultura se deriva de un patrón único de experimentación que tuvo lugar en África hace más de 40.000 años. De acuerdo con una parte de la propuesta de Lathrap, a algún lugar de la costa septentrional de Brasil, hace más de 12.000 años, pudo arribar un grupo de pescadores africanos. Buscando terrazas, fueron arrastrados por corrientes marinas lejos de las costas occidentales de África hasta un punto entre Recife y la desembocadura del río Amazonas. ¿Viajaban en balsas o canoas? ¿Fueron arrastrados con las semillas del calabazo de botella (Lagenaria siceraria), domesticado en África y que no puede reproducirse sin la ayuda humana? ¿Acaso estas semillas fueron utilizadas por gentes de las costas americanas? Aunque esta hipótesis fue desdeñada durante un decenio, en los últimos años el aumento del número y antigüedad de las fechas que atestiguan el poblamiento del continente americano, como la de Pedra Furada con 32.000 años en el nororiente del Brasil, sumados a otros datos que la sustentan, vuelven a poner la propuesta de Lathrap en el escenario del debate y en el foco de las preocupaciones que incentivan la nueva historiografía de África. Por otro lado, si hablamos de encuentros de mundos, esta hipótesis aludiría a uno muy temprano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario