jueves, 8 de agosto de 2024

LAS GUERRILLAS DE LOS AÑOS 60

Cuando la población estudiantil eclosionaba en la década de 1960 y las frustraciones de los universitarios crecían, el éxito repentino e inesperado de la Revolución Cubana, así como la fragmentación del comunismo internacional, captaron rápidamente su atención e imaginación. Estos sucesos quebraron también a la vieja izquierda, que comenzó a dividirse en una serie de nuevos partidos revolucionarios que abrazaban diversas ideologías y programas, desde el maoísmo al castrismo. Por ejemplo, tras la ruptura chino - soviética, el Partido Comunista del Perú (PCP) se dividió y la mayor parte de su ala joven abandonó la égida de Moscú para formar el PCP Bandera Roja, de orientación maoísta. Bandera Roja volvió a dividirse, formando el grueso de sus integrantes el PCP Patria Roja, en tanto que quienes permanecieron en él se aliaron con los comunistas albaneses. Por último, un tercer grupo, situado en Ayacucho, formó el PCP Sendero Luminoso que abrazaba una versión fundamentalista del maoísmo.

Entretanto, el ala izquierda del APRA, frustrada por el giro de Haya hacia la derecha e inspirada por la Revolución Cubana, rompió con el partido en 1960 y formó el APRA rebelde, que posteriormente se convirtió en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Su líder era Luis de la Puente Uceda, el hijo de un hacendado trujillano y un pariente lejano de Haya de la Torre, que había sido un miembro militante y dinámico del movimiento de las Juventudes Apristas. De la Puente viajó a La Habana poco después de que Castro llegara al poder en 1959 para asistir a una conferencia y según Manrique (1995; 305), allí conoció a Hilda Gadea, una ex-dirigente de las juventudes apristas que se había casado con el Che Guevara.  A su regreso al Perú, se graduó en Derecho en la Universidad de Trujillo, con una tesis titulada La Reforma del Agro Peruano (1966).

Pronto, él y sus camaradas del MIR estaban listos para emprender un movimiento guerrillero mediante el cual probarían la teoría insurreccional del foco, desarrollada a partir de la experiencia de Castro en la Sierra Maestra.  Este planteamiento, expuesto en 1960 por el Che Guevara, contradecía la ortodoxia comunista largo tiempo defendida, afirmando que «no siempre es necesario esperar hasta que existan todas las condiciones para la revolución; el foco insurreccional puede crearlas» (citado en Gott 1971: 381); esto es, una pequeña vanguardia guerrillera puede ganarse el respaldo de los campesinos en un área aislada y desde allí iniciar una guerra revolucionaria exitosa.

En 1965, De la Puente y el MIR establecieron su cuartel general en la meseta de Mesa Pelada, en la cordillera oriental de los Andes, cerca del Cusco y no lejos de La Convención, uniéndoseles otros jefes guerrilleros para planear las operaciones conjuntas de otros dos grupos, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), fundado por Héctor Béjar y con vínculos con el PCP, y Túpac Amaru, una facción del MIR dirigida por Guillermo Lobatón.  Dos años antes, el ELN había enviado un pequeño grupo de jóvenes intelectuales que retornaban a Cuba para que ayudaran a Hugo Blanco en La Convención. El destacamento incluía a Javier Heraud, un poeta laureado de 21 años de edad, proveniente de una familia limeña de clase alta. Cruzando la frontera desde Bolivia, el puñado de aspirantes a revolucionarios arribó el 15 de mayo a Puerto Maldonado, en Madre de Dios, pero fueron detectados rápidamente por las autoridades y arrestados. Heraud y un compañero lograron huir, pero fueron capturados y muertos al día siguiente por una cuadrilla de policías y terratenientes locales.

Desafortunadamente para los «foquistas» peruanos de Mesa Pelada, las fuerzas armadas peruanas estaban más que preparadas para hacer frente al inminente desafío guerrillero. Las tácticas de contrainsurgencia no eran nada nuevo para el Ejército y se remontaban a la influencia de las misiones de entrenamiento francesas anteriores a la Segunda Guerra Mundial, que prepararon a los oficiales a partir de sus propias experiencias coloniales. Las Fuerzas Armadas aprovecharon esa preparación cuando reaccionaron rápidamente a la victoria guerrillera de Castro en 1959. Además del entrenamiento antisubversivo desarrollado en la Escuela Superior de Guerra y en el Centro de Altos Estudios Militares (CAEM), se envió a oficiales a la Escuela de las Américas de los EE.UU. en la zona del Canal de Panamá, así como al Army Special Warfare Center and School (Centro y Escuela del Ejército de Guerra Especial) en Fort Bragg, Carolina del Norte. De hecho, entre 1949 y 1964; 805 oficiales peruanos fueron preparados en la Escuela de las Américas que, después de 1960, se orientó cada vez a las tácticas de contrainsurgencia.  Según Masterson (1991 : 212), a comienzos de la década de 1960, existía dentro del Ejército una unidad de contrainsurgencia plenamente equipada y lista para responder al brote guerrillero dirigido por De la Puente.

Así, cuando las guerrillas efectuaron su primera acción en junio de 1965, las fuerzas armadas reaccionaron rápida y eficazmente al reto. En 6 meses, los tres focos guerrilleros habían sido derrotados en una masiva campaña que costó la vida no sólo a De la Puente y a Lobatón, sino también a más de 8000 campesinos indios, víctimas de estos enfrentamientos.  La derrota de la insurgencia tuvo tanto que ver con las severas debilidades de las guerrillas, como con la capacidad contrainsurgente de las Fuerzas Armadas.

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