Antes de que usted lea mi artículo, debe saber que, en la vida de toda persona, siempre influyen las “formaciones” que cada uno de nosotros adquiere a lo largo de la misma, y que estas siempre están luchando internamente para lograr supremacía sobre las otras. Así nuestra “formación” profesional (que la adquieres en los centros educativos básicos y superiores; un ejemplo mío: el estudio de mitos), se ve contrariada a veces con nuestra “formación” personal (aquella que hermosamente es moldeada en nuestro amado hogar; por ejemplo mi opción católica).
Sabiendo esto, debo comenzar explicando que, la Biblia (el libro más leído y fuente de inspiración en el mundo), en el Antiguo Testamento, presenta muchas “coincidencias” mitológicas que fueron escritos siglos antes que ella misma. Justamente en los siguientes párrafos, pondré en contraste el “Origen de la Humanidad” del Génesis, con un hermoso mito griego, saque usted sus conclusiones:
Luego de que los Dioses griegos, comandados por Zeus, derrotaran a los Titanes (Titanomaquia), estos pasaron a dominar el mundo, y Zeus fue el supremo, “El Dios de los Dioses” que habita en los cielos.
Zeus decide crear la vida en la Tierra, pero no está solo, lo acompañan 2 seres más: Epimeteo y Prometeo (como vemos, son una trilogía, exclusivamente para esta tarea).
Y así Zeus comienza, primero con el reino vegetal, luego el reino animal, y toda esta creación es guardada recelosamente en una especie de “invernadero artificial”.
Pero Zeus no está satisfecho, siente que le falta algo a su creación, algo “especial”, debe ser algo que guarde su semejanza y le adore. Así encomienda la creación del hombre; pero esta criatura esta desprovista de características especiales y de ciertas facultades (como por ejemplo, pensar propiamente, abandonar el “invernadero” y otras).
Un ser tan especial, desprovisto de algunas facultades y sin libre elección, terminan conmoviendo a Prometeo, uno de los seres más allegados a Zeus, quien considera que tan hermosa criatura, no debería estar tan limitada. “Debo de ayudarla”, se dice Prometeo así mismo.
Prometeo observa a la humanidad, se conmueve y decide arriesgarlo todo por ella. Es el único que sabe, de todo lo que tiene Zeus, hay algo especial, algo que puede entregarle al hombre y lograr que este sea “libre”, se trata del “Fuego Sagrado”.
Aun a costas de saber lo que le espera a Prometeo si se atreve a desafiar a Zeus, este logra robar el “Fuego Sagrado” y se lo entrega al hombre, este elemento hace que el hombre despierte de sus limitaciones y empieza a razonar y ahora posee la libertad para elegir, llamado también “libre albedrio”.
Estimado lector, aquí hago una pausa al mito, y quiero analizar el siguiente hecho: usted compra una hermosa ave tropical, la más hermosa en su especie, la lleva a su casa y le confecciona la más hermosa jaula y coloca al ave allí, le compra el alimento más selecto y le prodiga calor, a cambio de que le alabe con su hermoso canto; ¿Cree usted, que el ave es realmente feliz? ¿Considera que esta mejor allí encerrada con todas las comodidades, que libre en su habitad, con los riesgos que ello le implica? Ahora imaginemos que en casa tenemos a nuestro hijo mayor, el consentido, el más amado, y él se conmueve del ave, y en un descuido suyo, le roba la llave, abre la jaula y la deja ir, ¿Lo castiga? o ¿Lo perdona? Sigamos con el final del mito.
Zeus reacciona, se da con la amarga sorpresa sobre la acción de Prometeo, y decide el castigo más cruel, lo encadena a un negro acantilado en el Cáucaso, donde un buitre le devoraba cada día el hígado, que le vuelve a crecer durante la noche, de modo que la tortura no tenía fin, a un hoy en nuestros días.
Para la humanidad también hay castigo, por parte del “Dios de los Dioses”, tras el incidente, Zeus crea a Pandora y le da una cajita misteriosa, cerrada, con instrucciones de no abrirla hasta pasado un determinado tiempo. Dominada por la curiosidad (característica irreversiblemente humana), Pandora abre la caja y de ella rápidamente escapa un enjambre de espíritus del mal (que representan las formas astrales de la enfermedad , la muerte, el pecado y el odio) que llenaron el aire…… puedo seguir, pero eso, es otro mito.
¿No le resulta familiar este mito? Que le parece si nos atrevemos a cambiarle de nombre a los protagonistas; por ejemplo: que tal si a “Zeus” lo llamamos “Jhavé”, y si al “invernadero artificial” le decimos “Edén”, y si en vez de “Fuego Sagrado” imaginamos a una “manzana” y; si a “Prometeo” nos lo imaginamos hermoso y después del castigo arrastrándose cual “serpiente”… lo dejo a su “libre albedrio”.
Debo de concluir con 2 preguntas esenciales para usted, estimado lector, ¿Cree que Prometeo, es bueno o malo para la humanidad? y ¿Qué le parece la actitud de Zeus para con Prometeo y la humanidad? Las respuestas se las vuelvo a dejar a su “libre albedrio” (y no olvide a quien agradecer por eso).
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