martes, 23 de julio de 2024

LA MORAL INCA: LLANKAY, YACHAY Y SONKOY

Llancay (trabaja), Yachay (edúcate) y Sonkoy (ama al ser humano, a la sociedad y la naturaleza).

Generalmente se nos ha enseñado que la sociedad inca se organizo moralmente en base a 3 leyes, el Ama Sua, Ama Quella y Ama Llulla. Sin embargo, reciente investigaciones sobre el tema han resaltado que esta no serian en realidad las verdaderas leyes de la moral inca, y respondería más bien a un efecto de la conquista, algo provocado e intencional para distorsionar esta filosofía y régimen moral. De esa manera, la dominación no fue sólo económica y política, sino espiritual, en especial moral, educativa y cultural, para garantizar por siglos su “total” e invariable dominación.

Marc Torra, en su obra Contraste de Valores, explica que el andino no busca competir, sino servir al grupo. Ese servicio se realiza practicando el Llankay, palabra que traducida al castellano significa: trabaja. Llankay es un trabajo que ennoblece la conciencia y realiza al ser, en total unidad. No es un trabajo que somete y denigra. El pensamiento occidental acusa al autóctono del Tawantinsuyo de ser ocioso, pero la realidad es completamente distinta, el que vivió como auténtico ocioso fue el colonizador, dedicado únicamente al robo de riquezas, al abuso sexual contra las mujeres de toda edad y condición social, al juego de azar, a la depredación de nuestra cultura. Hurgando la racionalidad no existe ninguna prueba en la realidad histórica que ésta cultura haya sido o deseado ser “ociosa”, porque cada ser humano pertenecía a su ayllu, organización social que nunca tuvo gente que no trabajara.

El poblador andino rige su comportamiento a partir del munay, sonkoy amor a la persona, la sociedad y la naturaleza. La racionalidad occidental, se basa únicamente en sentir amor a la persona. La naturaleza en la concepción histórica del colonizador es utilizada para depredarla porque su fin es acumular riqueza en beneficio personal, no al servicio de la sociedad. El sentido del amor, individualista y egoísta pertenece a los hijos del capitalismo.

La educación sirve para la sabiduría, el conocimiento, significa “yachay”. En el mundo andino nada era posible realizar sin conocimiento porque no sirve para transformar la naturaleza al servicio de la misma sociedad, de otro modo era imposible realizar el trabajo si no existía el conocimiento previo del objeto a transformar.

Allin Kawsay Ruhuay, hacer bien las cosas, era y es la conducta cotidiana del poblador del mundo andino. En esta norma está basada la idea de engendrar a un nuevo ser en la vida presente, permite entender la importancia y el sentido que se da a la familia y a cada integrante de ella. Los hijos eran recibidos como grandes dones de los Apus, pues, cada uno de ellos ayudaría y cuidaría al igual que sus padres la tierra o Pachamama y los frutos de esta.

Llankay es la comprensión de que todos somos una parte de un panorama más amplio y que cada parte depende intrínsecamente del otro. Cada pensamiento, palabra y acción afecta a todos y todo forma parte de la experiencia de vida, eran enseñanzas populares y sabias para poder vivir en armonía entre los seres humanos, la naturaleza y los dioses; de este modo se lograba la unidad, la integridad y nadie vivía con miedo.

Llankay, nos permite expresar nuestra creatividad a través de nuestro trabajo y también simboliza el poder y la capacidad del cuerpo físico. La energía reside en el cuerpo físico y unido al llankay, sabemos que existimos para el bien de todos. Lo individual y lo colectivo es una misma unidad.

Cuando llankay, yachay y sonkoy están en un equilibrio adecuado y mutua relación se entiende que no somos solamente conciencia individual, somos mucho más, somos conciencia colectiva.

El trabajo –llankay- en el incanato no tenía carácter remunerativo. Nadie trabajaba para ganar dinero, oro, metales preciosos o bienes. Todo se basaba en las prestaciones colectivas. Si uno construía una casa, posteriormente tenía que ayudar a los que lo ayudaron a construirla. Las grandes fortalezas y construcciones incaicas fueron levantadas por el pueblo y con orden del Inca, se construían en base al trabajo colectivo y voluntario de los ayllus o comunidades. En el trabajo no existía ningún incentivo económico que fomentara la desigualdad.

Fuente: Pacarina del Sur - https://pacarinadelsur.com/home/indoamerica/1140-llankay-yachay-y-sonkoy-valores-historicos-del-pueblo-en-el-tawantinsuyo - Prohibida su reproducción sin citar el origen.


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