La batalla de Yahuarpampa fue un decisivo enfrentamiento militar librado en la primera mitad del siglo XV, probablemente 1438, entre las fuerzas incaicas y las tropas chancas. La victoria de los primeros en esta batalla fue el inicio de un rápido proceso de expansión territorial que llevó a la cultura inca de ser un simple curacazgo menor a un imperio.
Las fuentes escritas sobre la batalla se basan en relatos orales pues los incas carecían de escritura y escritas décadas o siglos después de los sucesos. Por ello que las fuentes varíen en varios aspectos y detalles e incluso relaten eventos sobrenaturales. Sobre esto se debe mencionar que hay dos principales "grupos" de versiones: las que relatan que fue Huiracocha quien derrotó a los chanchas y las que dicen que fue Pachacútec, siendo las más numerosas y al parecer sólidas estas últimas.
Primera versión: incas al mando de Huiracocha
Una de las versiones cuenta que el Sapa Inca Inca Roca derroto a los chancas a mediados del siglo XIV y los sometió a su autoridad7 y que hacia el año 1400 estos se rebelaron contra su hijo y sucesor Yahuar Huacac. El Sapa Inca, según la tradición, tenía un hijo rebelde:Hatun Túpac, a quien castigó volviéndolo pastor de auquénidos en el destierro. En alguna oportunidad este hijo se presentó a su corte en el Cuzco, para avisarle de “un sueño”, profetizándole una rebelión del Chinchasuyo para que tomase previsiones. El Sapa Inca, no le creyó y lo desterró nuevamente en Chita.
A raíz de esto cuando los chancas de las naciones Uramarca, Villca, Utunsulla y Huancohuallu se habían rebelado y matado a los funcionarios reales y se acercaban al Cuzco con una tropa de 40.000 hombres, al mando de los generales Huancohuallu, Túmay Huaraca y Astu Huaraca fue totalmente sorprendido. Por dejadez de Yahuar Huácac, que no creyó en los informes y los chancas sitiaron el Cuzco. El Sapa Inca al ver lo que había provocado con su incredulidad, huyó del Cuzco con su corte. Noticiado de lo que sucedía, Hatun Túpac, dio alcance a su padre y asumió el mando del ejército imperial de 4.000 hombres y retornó con ellos al Cuzco, destronando a su padre el Sapa Inca Yahuar Huácac y proclamándose como Viracocha Inca.
Tras esto el nuevo Inca logró juntar 8.000 hombres a su ejército y con ellos se dirigió y acampó a tres kilómetros del Cuzco, en una pampa. Ahí le fue comunicado que las naciones quechuas del Contisuyo, habían formado y enviado al vivaz nuevo Sapa Inca un ejército de apoyo de 20.000 hombres. Los quechuas y los chancas, habían sido enemigos desde siempre. Llegados los refuerzos quechuas, se le informó la cercanía de otro ejército de 5.000 hombres más. Los chancas aparecieron por las laderas de Rimactambo y avanzaron hasta Sacsahuana (Jaquijahuana) a unos 15 km de distancia de las tropas imperiales. Ahí envió el nuevo inca Huiracocha Inca, mensajeros para someter pacíficamente a los levantados. Los chancas conocedores de la huida de Yahuar Huácac, despacharon sin oír a los mensajeros y al día siguiente, continuaron su marcha sobre el Cuzco.
En la noche de ese día, ambas tropas se encontraban a algo más de un kilómetro de distancia. El Sapa Inca Huiracocha, volvió a enviar mensajeros los que fueron recibidos por el cacique chanca Huancohuallu. Julio R. Villanueva Sotomayor, nos cuenta este pasaje así: "…recibió al mensajero sólo para decirle: "Mañana se verá quién merece ser rey y quién puede perdonar".
Luego de cruenta lucha, el cacique chanca cae herido y es hecho prisionero. Huiracocha, hizo curar a los heridos y les perdonó el levantamiento. Los chancas se sometieron nuevamente al reino.
Entró al Cuzco victorioso el nuevo Sapa Inca, y confirmando el exilio de su padre Yahúar Huácac, lo desterró en Muina, construyéndole una casa para que viva el resto de sus días con su corte. En homenaje a sus sueños el Sapa Inca impuso al dios Tiqsi Huiracocha por encima del dios Inti y por él tomo su nombre real de Viracocha.
Segunda versión: incas al mando de Pachacútec
Según varios cronistas tras varios siglos de enfrentamientos constantes finalmente los chancas habían decidido acabar con sus rivales. Según Betanzos el curaca de estos, Uscovila (Uskowillka) armó un gran ejército y organizó tres expediciones al mando de tres generales o capitanes para expandir sus dominios. Una fue al Condesuyo y otra al Andesuyo, la última bajo su propio mando se dirigió al Cusco. Esta última fuerza partió de Huancavelica por el valle de Andaguaylas donde derrotó a los quechuas.
Desde dicho valle partió un ejército al mando de los capitanes Astoy Huaraca (Astoyguaraca) y Tumay Huasca (Tomayguaraca). Cruzaron el río Apurímac y acamparon en los llanos deI chupampa a seis o siete leguas de Cusco. Desde ahí enviaron mensajeros exigiendo la rendición de la ciudad.
El viejo Inca Huiracocha al enterarse del avance enemigo escapó a la fortaleza de Caquia Sacsahuana en Calca con los nobles (orejones) que le eran partidarios y su hijo preferido y heredero,Inca Urco. Mientras que otro de sus hijos, llamado Cusi Inca Yupanqui, al mando de otra facción de nobles, capitanes y sus parientes opto por quedarse y jurar defender la ciudad. Los nobles eran: Inca Roca (primogénito de Huiracocha), Apo Mayta, Vicaquirao, Quilliscachi Urco Huaranga, Chima Chaui Pata Yupanqui, Huiracocha Inca Páucar y Mircoymana (ayo de Inca Yupanqui).
Los chancas se sorprendieron de que los cusqueños les plantearan resistencia y supuestamente les dieron un "plazo" de tres meses para reunir una fuerza digna de enfrentarlos. El príncipe inca Cusi trato de conseguir el apoyo de las tribus vecinas pero la mayoría opto por quedarse al margen y ver quien resultaba vencedor, victoria que en ese momento parecía ser totalmente favorable a los chancas. Solo los canas se aliaron a los incas y los ayamarcas a los chancas. Debido a esto Cusi realizó ayunos y oraciones en honor de Huiracocha e Inti para que protegieran su ciudad. Se dice que durante una de estas le dijeron que lo ayudarían en la batalla y después él seria el señor de muchas tierras.
Por el lado de los chancas, estos avanzaron a Cochacalla donde realizaron rituales y se prepararon para la batalla.
Asalto del Cusco
Expansión inca hasta 1438.
Sarmiento de Gamboa dice que los chancas lanzaron todas sus fuerzas contra la ciudad, llegando a traspasar sus murallas y entrar esta donde se produjo una feroz batalla casa por casa donde los habitantes de Cusco resultaron vitales, todos participaron en la defensa de sus hogares, destacan las historia a Chañan Curicoca una mujer que lucho tan bravamente que hizo retroceder a los soldados enemigos de su barrio.
Finalmente los chancas tuvieron que retroceder abandonando gran parte de sus suministros y tesoros. Se reagruparon en Ichupampa donde recibieron los refuerzos de las tropas que volvían de las otras dos campañas. Mientras que las fuerzas de Cusi también se vieron reforzadas producto de que muchos pueblos vecinos se aliaron a él por su éxito en la defensa de Cusco.
La batalla
En la llanura el comandante Astoy Huaraca envió un mensajero al príncipe Cusi a desafiarlo a enfrentarlo en campo abierto y que su derrota se debía a que tuvo que combatir en las estrechas calles cusqueñas. Prometió además que si se producía esa batalla en breve teñiría su lanza con su sangre. La respuesta del príncipe fue que él como hijo del Sol y guardián de Cusco jamás se sometería.
Finalmente ambos ejércitos se encontraron en el llano y la batalla se inicio con un fuerte choque de ambas fuerzas. Tras una larga lucha sin claro vencedor Cusi Inca Yupanqui decapitó con su hacha a ambos capitanes chancas y coloco sus cabezas en picas lo que desmoralizo a las tropas enemigas que rompieron filas y huyeron, los incas les persiguieron y masacraron sin piedad. Cieza de León dice que en la batalla también murió Uscovilca.
Consecuencias
Tras la batalla Inca Yupanqui perdono a los demás caciques chancas y los volvió sus leales aliados y castigo a los pueblos que se habían aliado con sus enemigos. Por otra parte el llano de Ichupampa, donde sucedió el sangriento enfrentamiento, pasó a ser conocido desde entonces de otro modo, como Yahuarpampa (quechua: llanura de sangre). Los cronistas dicen que todos los chancas y unos 30.000 incas (y aliados) cayeron ese día, pero estimaciones más modernas reducen bastante aquellas cifras.
Las fuentes varían sobre el destino del viejo Inca Viracocha. Para algunos sabedor de la victoria de su hijo se reconcilio con él y abdico nombrándole gobernante, otros dicen que Huiracocha siguió siendo Sapa Inca hasta el final de sus días en Caquia Sacsahuana. Otros autores dicen que Cusi obligo a su padre a abdicar y cederle el trono, pasándose a llamar Pachacútec Yupanqui Cápac Intichuri, exiliando a su antecesor por el resto de su vida.
En Cusco la victoria fue celebrada con ceremonias y fiestas pero tanto Viracocha como Urco no fueron recibidos en la ciudad por su cobardía. Cieza de León cuenta que Urco confabulo contra Cusi celoso de su éxito y planeo asesinarlo, en la conspiración también participo el padre de ambos, Urco ataco a Inca Yupanqui con un pequeño ejército cerca del río Tambo, en un encuentro conocido como batalla de Paca, Cusi sabedor de los planes de su medio hermano estaba preparado y le derroto y capturo, llevado al Cusco fue castigado por su traición y cobardía con la muerte. Según algunos fue lanzado por el barranco del río Urubamba pero otros dicen que fue descuartizado vivo.
Los soldados de Pururauca: Leyenda de los soldados Pururauca.
En la versión de Pachacuti Yamqui Salcamaygua quién dice que tras la huida de su padre y volviendo Cusi a Cusco a defenderla vio un mancebo blanco y hermoso en Callachaca y este le dijo:Hijo, yo os prometo en nombre del hacedor al que habéis llamado en vuestras tribulaciones, yo os digo que os oyó, y así será vuestra defensa y lo seréis victoriosos; pelead sin miedo. Tras eso el extraño desapareció, el príncipe volvió a su ciudad y reunió a hombres, mujeres y ancianos, todos los dispuestos a usar un arma se presentaron a la batalla, mientras un viejo consejero del Sapa Inca, Topa Huanchiri jefe de Coricancha ordeno hacer y armar como personas unas grandes figuras de piedra cerca del campo de batalla, llamadas Pururaucas, en el fragor de la lucha Cusi los confundió con cusqueños enviados por su padre y les grito: ¿Qué hacéis allí, hermanos? ¿Cómo es posible que en esta ocasión estéis allí, sentaditos?! Levantaos ¡, fue cuando las rocas se convirtieron en hábiles guerreros y salvaron una batalla que parecía perdida.
La leyenda de los soldados Pururaucas
O los soldados de piedra es una leyenda inca que mitifica la victoria del ejército inca hacia el ejército chanca en 1438. Es un intento de engrandecer la hazaña de la sorpresiva victoria inca de la batalla de Yahuarpampa (en quechua: llanura de sangre).
Trama de la leyenda
En la batalla se cuenta que cuando Viracocha Inca e Inca Urco huyeron abandonando a los cusqueños a su suerte ante la inminente llegada del poderoso ejército chanca, Cusi Yupanqui (Pachacútec) solicitó el retorno de su padre Viracocha Inca para que dirija la defensa, ante la negativa del inca Viracocha Inca, Pachacútec se vio obligado a tomar el mando del ejército.
Pachacútec reclutó a algunas etnias vecinas para resistir juntos al poderoso ejército chanca, sin embargo nadie deseó unírseles más que la etnia de los Canas.
Cuando el ejército inca se postró en el campo de batalla a esperar al ejército enemigo, Ttopauanchire, ministro del Coricancha, ordenó hacer pequeños montículos de piedra disfrazados de soldados para que a la distancia el ejército parezca más numeroso.
Según el relato, en plena batalla, los montículos de piedra se hicieron reales por la voluntad de los dioses para favorecer a los incas. La victoria de la batalla y la guerra fue para los incas.
Explicación histórica
Lo más probable es que todo el relato haya sido cierto, tal y como se cuenta, a excepción de la materialización de los soldados de piedra.
Cuando Pachacútec solicitó a las etnias vecinas un apoyo defensivo a la poderosa amenaza chanca, muchas de las etnias esperaron a observar que bando se inclinase a la victoria para unírsele. Cuando observaron esto en la etnia inca entraron en combate a su favor, así que hubo una alza repentina en el número de combatientes contra los chancas, pareciendo así que los montículos de piedra se transformaron en soldados de verdad
Otra versión de esta leyenda es que el ejército Chanca, huyo al ver la gran cantidad de soldados que tenía el ejército Inca, pero no se trataba de Montículos de Piedra sino de llamas a las cuales Pachacutec mando a disfrazar al ver la desventaja numérica.
Diferencias entre las crónicas que narran la guerra
Existen diferentes versiones referente a quien fue el inca que dirigió las acciones frente a los aguerridos chancas tal como lo muestra el siguiente detalle:
- Cronistas que atribuyen la victoria a Pachacútec: Juan de Betanzos, Cieza de León, Las Casas, Polo de Ondegardo, Sarmiento de Gamboa, Acosta, Gutiérrez de Santa Clara, Bernabé Cobo, Calancha, Román y Zamora, Herrera.
- Cronistas que atribuyen la victoria al Inca Viracocha: Garcilaso de la Vega, Bernabé Cobo, Anello Oliva.
- Cronistas que no mencionan esta guerra pero que dan algún dato indirecto: Murúa menciona la existencia de Urco y las conquistas de Pachacutec en Vilcas y Jauja. Molina el cuzqueño, atribuye a Pachacútec la visión del Hacedor. Cabello de Balboa habla de dos guerras de Yupanqui contra los chancas. Diego Fernández el Palentino, menciona a Pachacútec como el conquistador de Vilcas, importante centro chanca.

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