martes, 23 de julio de 2024

EL PLAN CONDOR o LA OPERACIÓN CONDOR

 

En el recorrido de mi corta carrera como docente, debo admitir que mis conocimientos en mi especialidad educativa (la madre y maestra de las otras disciplinas educativas y científicas; me refiero a la Historia) aún son muy básicos. Debo admitir que trabajo día a día en ampliar cada vez más mis conocimientos para poder entregárselo a mis queridos alumnos, quiero que ellos conozcan, analicen, y comprendan nuestra historia y sean ellos los principales actores del cambio que tanto necesita nuestro amado Perú.

En ese camino diario de siempre querer saber algo más para recogerlo y llevarlo al aula de clases, debo agradecer a la vida por poner en ese camino a personas que con una gran experiencia y sabiduría me conducen y guían, personas a las que admiro y respeto mucho; es el caso de mi estimado amigo, el señor Luciano Reyes, a quien le debo innumerables conocimientos y a quien le dedico en esta ocasión este artículo.

No es un secreto que en nuestra sociedad, la justicia, la política, la economía, los recursos naturales, la educación, los “podridos” medios de comunicación, y los problemas sociales (violación, delincuencia, corrupción, sicariato, etc.), están manipulados e influenciados directamente por un enemigo “gigante” y poderoso, capaz de aniquilar a países y naciones (actualmente Palestina, Afganistán, Irán, Irak, etc.) con el único objetivo de mantenernos en el atraso y subdesarrollo, y asegurar así su hegemonía en el planeta, ese gigante es Estados Unidos de Norteamérica (EE.UU.); enemigo sigiloso de dos caras, que disfraza su imperialismo con ayudas minúsculas cuando en realidad no le importa destruir con tal de robar los recursos naturales, hacerlos dependientes económicos y políticos a sus “ayudados”. 

Pero a EE.UU. no le dan miedo las armas o ataques bélicos de sus enemigos, y menos si son pobres. A EE.UU. le dan miedo las IDEAS, sobre todo aquellas, que promueven la oposición y el cambio social, económico y político, esas ideas son las llaves a la libertad, a la igualdad que no puede contener con ningún arma. Pero sobretodo le teme a aquellos de quienes brotan esas ideas, personas que a través del verdadero estudio analítico de su realidad e incondicional amor al suelo que los vio nacer las aportan, aun sabiendo que el precio de pago es muy alto, pero donde su valentía se reafirma.

Entonces, la cuestión es… ¿Cómo EE.UU. se arraigó aquí? ¿Cómo enfrentó la oposición de estos hombres y sus ideas? Para ello, en la década del 60 y 70 del siglo pasado donde estos hombres y sus ideas se hallaban en su apogeo, EE.UU. ideo el macabro PLAN CONDOR o LA OPERACIÓN CONDOR.

Mediante este plan EE.UU. promovió y respaldo los golpes de Estado a las democracias en América Latina y Sudamérica, contando así con una verdadera red de dictadura a la que podía acceder y manipular así a su antojo a dichos países. 

Tenemos así:

  • Paraguay: El general Alfredo Stroessner llevaba ya una década en el poder desde 1954.
  • Brasil: los militares brasileños derrocaron al gobierno democrático y popular de João Goulart en 1964.
  • Bolivia: Después de una serie de golpes de Estado llegó al poder el general Hugo Bánzer en 1971. 
  • Chile: En 1973, el general Augusto Pinochet derroca al presidente socialista Salvador Allende. 
  • Uruguay: También en 1973, se instaló la dictadura cívico-militar. 
  • Argentina: En 1976, una junta militar, presidida por el general Jorge Rafael Videla, derroca a Juan Domingo Perón.
  • y esporádicamente, Colombia, Venezuela, Ecuador.
  • Específicamente en nuestro país, por aquellos años el general Velasco Alvarado había iniciado las reformas en el Perú, reformas que marcarían el cambio y el inicio de nuestra independencia económica, social y cultural, que definitivamente atentaba contra los intereses norteamericanos; es por ello que EE.UU. aplico el “Plan Cóndor” y  suciamente apeló a la derecha y sectores conservadores, así en la segunda mitad de la década del 70’ usaron al tiránico general Francisco Morales Bermúdez; el instrumento que puso final a todas la reformas velasquistas (Plan Inca) con la contrarreforma (Plan Tupac Amaru) y nos devolvió a las garras del capitalismo.

Supuestamente, para quienes tienen una lectura distorsionada de nuestra historia, Morales Bermúdez habría devuelto el poder a la civilidad, convocando primero a una Asamblea Constituyente (1978-79) y luego a las elecciones presidenciales de 1980. Pero la verdad es otra: el general Morales Bermúdez fue expulsado del poder por presión de las luchas sociales en ascenso que pusieron en jaque al régimen castrense. Este proceso iniciado con el gran Paro Nacional del 19 de julio de 1977, al cual se sumaron las huelgas nacionales indefinidas del SUTEP y CENTROMIN, vino acompañado del aumento del caudal de votos para partidos de izquierda, de una maduración creciente de la conciencia popular y de un desarrollo de la acción directa de masas. El Perú se hizo ingobernable para el dictador y tuvo que apostar por la salida democrática de la mano de las fuerzas más anticomunistas (APRA-PPC) e integrándose al Plan Cóndor. 

Pero el Plan Cóndor, no solo busco derrocar estados, sino también busco terminar con aquellos hombres a los que realmente temía EE.UU., y de esta forma se planifico el  seguimiento, vigilancia, detención, interrogatorios con tortura, traslados entre países y desaparición o muerte de personas consideradas por dichos regímenes como “subversivas” del orden instaurado o contrarias al pensamiento político o ideológico opuesto, o no compatible con las dictaduras militares de la región. Esa era la manera tan inapropiada de etiquetar a estos ideólogos y condenarlos al repudio social, solo así EE.UU. pudo atacar y eliminar a estos hombres, pero nunca sus ideas. Este Plan se constituyó entonces en una organización clandestina internacional para la práctica del terrorismo de Estado que instrumentó el asesinato y desaparición de decenas de miles de opositores a las mencionadas dictaduras, la mayoría de ellos pertenecientes a movimientos de la izquierda política (según informes actuales, hablamos de 50.000 personas asesinadas, 30.000 desaparecidos y 400.000 encarcelados). 

Debo resaltar que me considero un enemigo acérrimo y crítico de la acción subversiva en el mundo, pero sobretodo en nuestro país, detesto y rechazo las acciones realizadas por Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru, que sumieron al Perú en una profunda crisis en todo el sentido de la palabra, este sentimiento lo manifiesto siempre en clases; pero sobretodo repudio y critico a sus autores y líderes (Abimael Guzmán, Víctor Polay Campos y demás lacras ) por tanta sangre derramada y atraso, que gracias a Dios ha quedado en el pasado. 

Tengo la seguridad que mis alumnos, los peruanos del presente y el mañana, sabrán diferenciar a los subversivos de aquellos hombres que soñaron con una verdadera libertad y murieron por ella, que sus ideas y obras perduraran en ellos, cuando identificando a los verdaderos problemas de nuestro Perú y la fuente de la que provienen, le pongan final y marquen el inicio de un nuevo cambio y camino que nuestra tierra merece.

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