El 2015 pasara a la historia Jesusiana como un año de profundos cambios tanto en lo académico, como en lo espiritual; también de reducido tiempo, debido a directivas de “prevención” de seguridad dadas por el Estado para el final del año escolar.
En lo profesional, para mí, fue un año intenso de nuevos retos; me encomendaron la promoción de secundaria y tuve nuevamente el agrado de llevar a una gran delegación de escolares (hoy grandes amigos), a conocer nuestra Maravilla Moderna: “El Santuario Histórico de Machupicchu”, a quien le brindo las siguientes líneas.
Volver a observar, caminar y sentir esa abrumadora y mística energía que solo Machupicchu tiene, es una experiencia inolvidable y fascinante que solo aquellos que han estado allí puede confirmar.
La aventura comienza en la maravillosa y ancestral ciudad del Cusco; aunque Machupicchu, está en este departamento, lo separa aun 4 horas aproximadamente de distancia de la ciudad cusqueña (120 km); distancia que debe ser recorrida primero por carretera en dos horas, hasta llegar a la Estación Ferroviaria de Perú Rail en la bella ciudad de Ollantaytambo.
Una vez embarcados en Ollantaytambo y en marcha el tren, te esperan 2 horas más hasta tu destino. La belleza incomparable, de este último recorrido consta en el paisaje, que va transformando la geografía serrana, en geografía selvática a cada segundo de recorrido.
Transcurrido el tiempo debido, el tren se detiene, y tienes frente a tus ojos, al distrito de Machupicchu, en la provincia de Urubamba. Una de las ciudades más hermosas de nuestro Perú.
Esta ciudad, dedicada únicamente a la actividad turística y comercial, es una ciudad de ensueño, llena de personas de todo el mundo, de ferias folclóricas, de restaurants de todos los tenedores, de hoteles impresionantes, de hermosos baños termales que han hecho que se le llame también a esta ciudad “Aguas Calientes”, y al medio de ella un brazo de río que la surca y la llena aún más de belleza, que junto a sus paisajes hacen de esta ciudad un recuerdo inolvidable.
Pero aún no hemos llegado a la Ciudadela de Machupicchu, esta se halla a 20 minutos en bus de “Aguas Calientes”, este camino se hace en medio de las montañas selváticas, la adrenalina de subir hacia lo alto de las montañas e ir observando el paisaje desde lo alto es increíble.
Una vez arriba, empieza el ingreso, junto con miles de personas y guías turísticos a las ruinas, para lo cual hay que atravesar un cerco muy bien resguardado por el Ministerio de Cultura, una vez cruzado, hay que subir 15 minutos a pie por la montaña… de pronto, la impresionante vista y la energía de la ciudadela te impacta directo en los ojos y te deja con una sensación de asombro y satisfacción al mismo tiempo de ser un privilegiado de estar allí, frente a aquella maravilla mundialmente conocida.
Entonces, empieza el recorrido por aquella grandiosa ciudad de piedra que alguna vez construyeron nuestros padres y que nos dejaron como herencia.
Machupicchu etimológicamente proviene del quechua (Machu = viejo y Picchu = montaña). Es considerado una de las “Maravillas modernas del mundo” y fue declarado Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad por la UNESCO en 1983. Se extiende sobre un área de 5 Km², a 2,430 metros de altitud. Es el símbolo más conocido del Estado Inca, y alguna vez llamada la “Ciudad perdida de los Incas”.
Se asume que fue el noveno Sapac Inca: Pachacútec, el más grande conquistador que ha nacido esta parte del mundo, el que ordeno la construcción alrededor de 1450. Consta con un aproximado de 140 estructuras en toda la ciudadela y sus principales edificios son: El Intihuatana, el Templo del Sol y el Templo de las tres Ventanas.
Existe una gran y maravillosa teoría que trata de explicar este mágico lugar, y que en mi humilde opinión es la mejor. Se trata de los hermanos Fernando y Edgar Elorrieta que escribieron un magnífico libro titulado: "El Valle Sagrado de los Incas, mitos y símbolos".
Ellos concluyeron el por qué Machupicchu se construyó en ese lugar e hicieron algunos descubrimientos revolucionarios. Los Incas tenían una visión cosmológica de su existencia, seguían mitos y leyendas y todo era sagrado. Lo Sagrado se relacionó con la palabra: "huaca" que tenía una variedad de significados, y podría significar algo sagrado como un templo, un lugar consagrado, etc.
Pero, los Incas tenían un significado extra para la palabra Huaca - el de Huauque o hermano. Ellos vieron el Valle del Urubamba como un reflejo de la Vía Láctea. La abundancia de elementos sagrados encontrada en Machupicchu confirma la creencia de que los Incas construyeron una ciudad sagrada como un lugar de peregrinación o santuario. Las señales construidas por los Incas (conocidas como las “señales del Inca”), probablemente eran el orden cronológico seguido por los Incas antes de que ellos encontraran el lugar en que construyeron Machupicchu.
La montaña de Machupicchu y la montaña Huaynapicchu constituyen un cinturón alrededor de este mágico lugar. Las altas montañas alrededor, representan un segundo cinturón y rodeada por el Río Vilcanota el cual se retuerce alrededor de la ciudad como una enorme serpiente y debajo la selva tropical. Los Incas creyeron que este lugar había sido escogido por el cosmos para construir una ciudad sagrada. En el Inti Raymi (24 junio) aparece un triángulo en dos círculos concéntricos tallado en el Intihuatana que señala a Machupicchu.
Sea cual fuere el real origen de Machupicchu, aún se percibe esa naturaleza misteriosa y mágica en ese lugar. Su belleza se debe también a que permaneció oculta mucho tiempo. Si concluimos que se empezó a construir en 1450 y fue abandonada en 1531, y recién fue descubierta en 1911 por el norteamericano Hiram Bingham quien llegó en una expedición y difundió el lugar mundialmente, hablamos de 461 años que permaneció intacta.
Después de casi 3 horas de recorrido, viendo y sintiendo el lugar con mis alumnos, llega el momento de regresar, a pesar del cansancio asumimos que fue una experiencia inolvidable y muy gratificante, lo vi en sus ojos allí, y en sus comentarios hoy … sé que nunca lo olvidaran y llevaran ese recuerdo en su corazón, como me ocurre a mí.
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